Las RTX 50 han llegado al mercado con críticas mixtas, y ahora, además de problemas como pantallas en negro y fallos en los drivers, se suma una preocupación adicional: su fragilidad estructural. Un caso reciente muestra cómo una RTX 5080 ROG Astral quedó severamente dañada cuando una usuaria intentó retirarla sin conocer el procedimiento adecuado.
Aunque la historia tiene tintes anecdóticos, lo verdaderamente relevante es el estado en el que quedó la tarjeta y las dificultades que enfrentó el técnico para repararla, lo que pone en duda la calidad de su ensamblaje y su resistencia ante incidentes.

Un intento fallido que casi sentencia a muerte la GPU
Según reporta El Chapuzas Informático, la joven intentó extraer la tarjeta gráfica del equipo de su pareja sin saber cómo hacerlo correctamente. En el proceso, no solo dañó la RTX 5080, sino que también rompió el slot PCIe de la placa base, lo que indica que aplicó una fuerza considerable sin destrabar primero la pestaña de seguridad.
Sin embargo, lo que en principio parecía un daño menor se convirtió en un problema mayor cuando se descubrió la magnitud de las afectaciones. El impacto no se limitó a una simple fractura del PCB, sino que la tensión del tirón provocó la desoldadura parcial de los módulos de memoria GDDR7 y de la propia GPU.
El hecho de que estos componentes se separaran con una fuerza relativamente normal resulta preocupante, ya que sugiere una construcción más delicada de lo esperado. Esta situación evidencia que la RTX 5080 no solo es costosa en su adquisición, sino también en su reparación.

Un proceso de reparación extremadamente complejo
El técnico que se encargó de la reparación documentó en video el meticuloso trabajo que tuvo que realizar. Primero, examinó el PCB para determinar la profundidad de las fracturas, y luego debió reconstruir las conexiones dañadas, lo que implicó soldaduras minuciosas y repinado manual de las líneas afectadas.
En su evaluación, criticó el diseño de la ROG Astral RTX 5080, argumentando que la proximidad de las conexiones con el slot PCIe y la pestaña de seguridad dificultan considerablemente las reparaciones.
Además del trabajo en el PCB, el especialista tuvo que reballing tanto la GPU como los módulos de memoria GDDR7, proceso que implica retirar los componentes, limpiar la zona afectada y volver a soldar con una precisión extrema. La delicadeza de la soldadura quedó en evidencia cuando descubrió que varias conexiones habían quedado completamente fuera de lugar, lo que requirió repinarlas manualmente, aumentando aún más la complejidad y el costo del proceso.

La fragilidad de las RTX 50 plantea dudas sobre su durabilidad
Tras la ardua reparación, la tarjeta volvió a funcionar, pero quedó con cicatrices físicas que reflejan la gravedad del daño. Este caso refuerza la percepción de que la serie RTX 50 podría no estar diseñada para resistir esfuerzos mecánicos inesperados, lo que plantea interrogantes sobre su durabilidad a largo plazo.
Si bien los componentes electrónicos siempre requieren cierto nivel de cuidado, que una simple extracción errónea provoque una desoldadura de la GPU y la VRAM es algo que preocupa a los usuarios.
Mientras las RTX 5080 continúan generando debate, este incidente deja claro que su construcción no solo impacta el rendimiento, sino también la capacidad de reparación. Con diseños cada vez más complejos y delicados, los costos de mantenimiento y la dificultad para solucionar problemas aumentan, lo que podría hacer que la longevidad de estas tarjetas sea más cuestionable que nunca.
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